Relato Infantil sobre #alzheimer (3ªParte y FIN)

El secreto de la cajita de Lola

Relato Infantil sobre la enfermedad de Alzheimer (Final)

¿Aún no has leído la Primera  parte de este relato infantil sobre el alzhéimer? Pues antes, lee esto. Y después acuérdate de leer la segunda parte!

 

Me sentí muy triste, abracé fuerte a mi mamá y comencé a llorar.

– “Mamá creo que la abuelita ha perdido el saquito dónde estoy yo!”

Mi mamá me abrazó fuerte y sonriendo me dijo:

– Esto que le pasa a la abuelita es algo que le pasa a muchísimos abuelitos de todo el mundo. Por esta razón tenemos que quererlos mucho y darles camiones repletos de besos

Así comprendí por qué la abuela había olvidado muchas de las cosas que habíamos hecho juntos. Y por qué ya no sabía quiénes eran muchas personas importantes de la familia. Por ejemplo, ¡ya no acordaba del abuelo! Una vez le dijo a mamá:

 – Y este señor tan feo quién es?

Ya no se acordaba de mi padre…al que siempre confunde con el chico de los recados

 – Niña, dale unos duros a este chico que sigue aquí!

y a veces… ni de mí ni de mi hermana Xoana!

 – Y vosotros quiénes sois?

De mi madre, sí… siempre está pendiente de ella. Muchas veces no le llama por su nombre, pero es con la única que parece reconocerle hasta el caminar…

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Mi papá nos animó a sonreirle y a regalarle abrazos y besitos todos los días. Nos dijo que le diésemos dosis de energía, que la abuela no quería vernos tristes, porque si no ella se pondría también triste… y que seguían gustándoles nuestros mimos como siempre, el amor y la compañía de toda la familia.

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Esa misma tarde cuando iba a ponerme el pijama, se acercó mi mamá con la vieja cajita de música de mi abuela. Me la entregó junto con una foto. Mamá me miró con los ojos llorosos y cansados y me pregunto:

– ¿Sabes qué es esto?
– Esta cajita es de la abuela

Mi mamá me abrazó muy fuerte y noté que se secaba las lágrimas…Nos sentamos en la cama para hablar un rato. Acercó la vieja cajita de música hacia ella y empezó a darle cuerda a una pequeña pieza que tenía en un lugar casi secreto. Una bailarina surgió del interior y comenzó a girar al son de la música. Estaba muy ilusionado por ese descubrimiento! De repente comencé a sentir esa música como familiar… ¡Si! Me recordó a cuando yo era muy pequeño, en casa de los abuelos…mi abuela me la ponía después de la merienda y me quedaba dormido!

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Escucha esta música porque es la vida y la esencia de tu abuela. Sus recuerdos están en esta vieja cajita de música, en esta bonita melodia, en cada nota musical… La música siempre la ha hecho muy feliz. Pero aquí dentro, también están mis recuerdos y en un futuro, estarán los tuyos. Cada vez que le des cuerda, nuestra memoria revivirá y no habrá Alz en el mundo que pueda para la fuerza de tanto amor en nuestros corazones.

Mamá me pasó una foto en blanco y negro de la abuela, en la que tendría 15 años, como los que ahora tiene mi hermana Xoana. En la foto, mi abuela aparecía sentada en un suelo de madera mirando ilusionada esta cajita de música. Me reí a carcajadas al verla,

–   Mamá, ¡la abuela es igual a mí en niña!
– “Lolo, te voy a encomendar una misión de super héroe, la de cuidar del mayor tesoro de la abuela, sus recuerdos; que simbólicamente estarán dentro de esta cajita de música. Debes protegerla, como hacía ella antes de que Alz “okupase” nuestras vidas. Si de vez en cuando le damos cuerda para que suene la música, miramos sus fotos y nos reímos recordando con ella todo lo que hemos vivido, la música nos ayudará a mantener lejos al malvado Alz, y la abuelita se sentirá protegida y feliz de nuevo.

Mamá me guiñó un ojo. Por fin me había dado cuenta de lo que era realmente el secreto de la memoria olvidada de las personas y quién era ese malvado Alz que había entrado en la familia sin ni siquiera pedirnos permiso…

Mi mamá es muy valiente, es mi super mamá y creo que también es así para mi abuela! Sin ella, todo sería muy diferente.

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Desde ahora tengo una gran misión. Ser como un caballero medieval que custodia el tesoro de mi reina, mi lala. Mamá me dijo yo también era importante para la abuelita. Me siento fuerte y bien bien porque sé que también yo estoy cuidando de los recuerdos de mi abuela.

FIN

Hay muchas formas de explicar el alzheimer a los niños. Esta es una de ellas. 

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No entiendo a la abuela #alzheimer

No entiendo a la abuela

Aportación infantil de Cristina Vázquez y Laura Souto, 10 años.

 

A veces pienso por qué la abuela me pregunta dónde vive, y sigo sin entenderlo. Cada vez pronuncia peor las palabras…

Bueno, yo me llamo Alicia y tengo ocho años. Vivo en un piso grande a las afueras de Santiago. Tengo una familia muy agradable, pero como os decía sigo sin entender lo que le pasa a la abuela. Ayer le pregunté a mi mamá que le pasaba a la abuela. Ella me dijo que tenía una enfermedad, pero no me dijo ni su nombre ni su significado. Hoy por la tarde fuimos con los abuelos y mamá a un centro muy grande donde en la entrada había muchos señores de la edad de mis abuelos. Vino una chica y cogió a mi abuela. Mamá y el abuelo empezaron a llorar. Yo no entendía por qué.

Cada fin de semana la vamos a visitar. Ayer estaba en la sala de abajo jugando a la bomba. Yo quise jugar, pero me paró una anciana y me dijo:

– Oye bonita, ¿tú de quién eres nieta?
– De Juana, la que lleva la camiseta roja.

Ella me dió unas golosinas. Luego avisé a mamá que me quería ir, pero antes me dijo que fuese a despedirme de la abuela. Yo fui a junto de ella y le dije:

– Bueno abuela, ya nos vemos.
– Qué? Quién eres?

Yo empecé a llorar, la abuela ya no me conocía! Entonces nos fuimos. Hoy mamá me preguntó por qué había llorado y se lo conté. Ella me explicó para que yo lo entendiera.

– La abuela tiene una enfermedad llamada alzhéimer. Esta enfermedad hace que se olvide las cosas, hasta incluso de hablar.

Al cabo de un mes, fui a ver a la abuela. Fui a la sala en la que estaba jugando a la bomba y ya no estaba. Mi madre me dijo:

– Alicia, ven aquí, tenemos que ir a la sala de arriba a ver a la abuela.

Me pregunté porque no estaba abajo donde estaban todos los demás. Cuando estábamos subiendo me entraron nervios pensando lo que le había pasado a la abuela. Así que le pregunté a mi mamá:

– Mamá, por qué estamos subiendo las escaleras si el otro día no lo hicimos?
– Es que la chica nos ha dicho que la abuela está arriba comiendo. Cuando entremos dale un beso muy fuerte, vale?

Le dije que si, y al entrar eso hice. La abuela se puso muy contenta de verme, pero recordé que no se acordaba bien de mí y me puse triste. Estuvimos allí toda la tarde y sobre las siete volvimos, el abuelo, mi mamá y yo. Todos los fines de semana voy a verla y yo pienso que se alegra de vernos. Eso me hace sentir más feliz.

Nuestro agradecimiento especial a Isabel Gey Pérez, presidenta de AGADEA, por ser nuestro puente para llegar a los niños de esta exposición creativa infantil online. A Mariclina, Karen, Ainoa, Guadalupe, Simplicio, Adriana, María, Pablo M., Iván, Manuel, Cristina, Laura, Marcel, Alicia, Alba y Pablo D. Niños del CEIP Agro de Muiño (Ames).

 

Relato Infantil sobre #alzheimer (2ªParte)

El secreto de la cajita de Lola

Relato Infantil sobre la enfermedad de Alzheimer (Segunda Parte)

 

¿Aún no has leído la Primera parte de este relato infantil sobre el alzhéimer? Pues antes, lee esto.

Mi abuelita siempre le decía a mi mamá que sus ojos eran del color del cielo de la maravillosa primavera de Egipto. Y es que la lala viajó mucho. ¡Dió la vuelta al mundo!

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Pero desde hace unos años sus ojos se volvieron grises y se apagaron…porque el malvado Alz decidió okupar nuestra casa y alojarse en la cabecita de mi abuelita. Se convirtió en olvidadiza, miedosa, gruñona y lloronica. Últimamente duerme muy poco de noche, grita y se levanta, dando vueltas por toda la casa… Cuando llega el día, se pasa horas y horas durmiendo. Algunas veces me asusta…

¡Esto es muy raro! ¡Ella nunca fue así!

Lala dejaste de hacerme la tarta de chocolate con nueces que tanto me gusta, dejaste de contarme cuentos de tus viajes con las que tanto nos reíamos, dejaste de comprarme gominolas de colores y caramelos de cola, dejaste de irme a recoger a la escuela. Lala, ¿ya no me quieres? Estoy triste y enfadado con ella.

Mi mamá me dijo que no me lo tomase tan mal, que lo único que le pasaba a la abuelita es que estaba muy enfermita.

– Pero mamá! Yo no veo que Lala tenga fiebre ni tos, ni dice que le duele nada. ¡La abuela ya no me quiere, mamá!¡No me quiere!
– Cariño, esta enfermedad que tiene la abuela hace se olvide de nuestros nombres y también que le cueste hablar. Y Lolo… también hace que meta el azúcar en la nevera o esconda docenas de servilletas con patatas en los bolsillos de su chaqueta.
– Pero entonces, ¿la abuela está loca?
– No mi amor, no. La abuela tiene una enfermedad que se llama alzhéimer. Esta enfermedad hace que poco a poco la abuelita vaya perdiendo la memoria.
– Pero mamá, ¿qué es eso de la memoria?
– La memoria es algo que está en nuestras cabezas, concretamente en el cerebro que es donde se guardan todos nuestros recuerdos. Los recuerdos son pequeños saquitos que se llaman neuronas, y estos saquitos son los que se le están estropeando a la abuelita, por eso poco a poco se le van eliminando los recuerdos. A partir de ahora, la abuela va a necesitar mucha ayuda y ya no va a poder salir sola de casa como lo hacía antes…

amor

 CONTINUAR EL RELATO …

Hay muchas formas de explicar el alzheimer a los niños. Esta es una de ellas.

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Relato Infantil sobre #alzheimer (1ªParte)

El secreto de la cajita de Lola

Relato Infantil sobre la enfermedad de Alzheimer (Primera Parte)

Lolo

Mi nombre es Lolo. Me llaman así por mi abuela Lola. Es una tradición familiar eso de llamarnos siempre Manolitos y Manolitas… Tengo cinco años y soy muy muy alto. Mi mamá siempre me dice que tengo que comer todas las judías con jamón y las lentejas, que sólo así podré jugar al baloncesto como Pau Gasol porque tienen muchas vitaminas e hierro, ¿será verdad? Yo no siempre le hago caso, como el jamón y el chorizo, pero es que últimamente lo como todo, porque mi mamá muchas veces me lo dice casi llorando… Mamá está triste.

Ada

Mi mamá se llama Ada. Cuando mi lala tenía su edad, era igualita a mamá. Yo creo que me voy a parecer a ellas. No me importa. Son muy guapas!

Lola

Mi abuelita Lola está gordita. Le roba las patatas fritas a mi mamá cuando está cocinando. Mi mamá le dice:

– Maaaamá! Que te he visto!

Se las mete en los bolsillos o en las servilletas de papel. Cuando está mi papá, la lala no se atreve. Se queda mirando para ellas hasta que mi padre le acerca el pequeño plato rebosante de patatas fritas recién hechas.

– Doña María Manuela de los Dolores, tómelas usted con moderación que estoy supervisando a las señoras patatas!

– Si, seguro…anda vete, vete! ¿y éste quién es niña?

En el momento que tiene un plato de patatas en frente, mi abuela es realmente feliz. Se le ilumina la cara, sonríe enormemente!

Mi padre se ríe mucho porque las patatas consiguen activar su estado de ánimo y su “ingenio”, aunque nunca se acuerde de él…

Teo

A la abuelita también le gustan las galletas, las rosquillas, el chocolate, los helados, los pasteles…¡Es muy golosa!

LOLA ESCONDIENDO CHOCOLATE

 CONTINUAR EL RELATO

Hay muchas formas de explicar el alzheimer a los niños. Esta es una de ellas.

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