La prueba del Cielo, un libro para leer

Ayer terminé de un libro que desde hacía meses tenía en mente leer. Se llama La prueba del cielo y ha sido escrito por el doctor Eben Alexander tras una experiencia cercana a la muerte.

Si has perdido hace poco a algún familiar o si estás en la etapa final de la dura enfermedad de alzheimer es un libro que te llenará EL ALMA. Sí, lo escribo con mayúsculas porque te llena de paz, de tranquilidad y de esperanza.

La prueba del cielo un libro que ha revolucionado el eterno conflicto entre ciencia y fe. Narra el viaje de un importante neurocirujano a la vida después de la muerte, una historia real que nos ayudará a comprender qué nos espera más allá de la vida (en este mundo).

Miles de personas en todo el mundo afirman haber tenido experiencias cercanas a la muerte y haber visitado el cielo. Hasta ahora, la ciencia siempre había estado ahí para cuestionarlas…

Este libro no te dejará indiferente y te cambiará la forma de ver la vida actual, además de poder tener la paz de que tus familiares o amigos fallecidos están viviendo una felicidad inimaginable para la mente humana.

«El 8 de noviembre de 2008 me desperté con un terrible dolor de cabeza que en apenas dos horas desembocó en un derrame cerebral. Caí en un coma profundo, y durante siete días permanecí en ese estado, durante el cual viví una experiencia increíble y fuera de este mundo. El lugar en el que estuve es un sitio maravilloso, reconfortante y lleno de amor. No tengo miedo a morir porque ahora sé que no es el final.»  

Doctor Eben Alexander

La lógica científica del doctor Alexander jamás había dado crédito a las experiencias cercanas a la muerte. Sin embargo, después de haber pasado por esto sabe que no son meras fantasías: Dios y el alma existen realmente, y la muerte no es el final de la existencia personal, sino una mera transición.

«La experiencia cercana a la muerte del doctor Eben Alexander es la más asombrosa que he oído en más de cuatro décadas de investigación. Él es la prueba viviente de que existe otra vida.»

Doctor Raymond A. Moody, autor de Vida después de la vida.

«La carrera del doctor Alexander en el campo de la neurociencia le ha enseñado que las experiencias cercanas a la muerte son ilusiones creadas por el cerebro pero, aun así, su experiencia personal lo dejó profundamente marcado.»

Bruce Greyson, doctor y coeditor de The Handbook of Near-Death Experiences.

Datos sacados de La Casa del Libro, desde aquí os recomendamos este libro. El doctor Eben Alexander ha ejercido como neurocirujano académico durante los últimos veinticinco años y su base científica es innegable… hasta que vivió su maravilloso viaje al cielo…

Y ahora os dejo un fragmento del libro, que como excuidadora me llenó de esperanza y de una inmensa paz interior al comprender muchas cosas que vivimos de igual forma con nuestro gran amor, LOLA. ¡Espero y deseo que a muchos de vosotros os ayude! Porque si nosotras lo vimos… ¿por qué no vosotros?

“Cuando le conté parte de la historia del periplo espiritual que había vivido durante mi coma, respondió con genuino asombro. No porque me creyese loco, sino porque finalmente le encontraba sentido a algo que lo desconcertaba desde hacía bastante tiempo. Me explicó que, un año antes, su padre se encontraba en las últimas fases de una enfermedad terminal que lo había aquejado durante cinco años. Estaba incapacitado y senil, sumido en un dolor permanente del que quería escapar muriendo. (…) Un día su padre se tornó más lúcido de lo que había estado en dos años e hizo una serie de observaciones sobre su vida y su familia. Entonces, su mirada se desplazó hacia el pie de su cama y parecía hablarle al aire. Al escucharlo, su hijo John se dio cuenta de que estaba hablando con su madre, que había fallecido cincuenta años antes, a los sesenta y cinco, cuando su padre era sólo un adolescente. (…) En aquel momento parecía estar manteniendo una alegre y animada conversación con ella. Mi amigo no podía verla, pero estaba absolutamente convencido de que su espíritu se encontraba allí para dar la bienvenida al de su padre. Al cabo de unos minutos así, su padre se volvió de nuevo hacia él, esta vez con una expresión totalmente distinta en la cara. Estaba sonriendo y parecía en paz, como nunca antes, que él recordara. —Vete a dormir, papá —se oyó decir—. Déjate ir, sin más. No pasa nada. Su padre lo hizo. Cerró los ojos y se fue desvaneciendo poco a poco con una expresión de completa serenidad en la mirada. Poco tiempo después fallecía. John tenía la sensación de que el encuentro entre su padre y su fallecida abuela había sido real, pero no sabía qué pensar de ello, porque como médico tenía la certeza de que tales cosas eran «imposibles». Muchos otros han presenciado esa asombrosa claridad mental que parece apoderarse de ancianos seniles justo antes de fallecer, tal como había visto John en su padre (un fenómeno conocido como «lucidez terminal»). Y no tiene explicación neurológica. Escuchar mi relato le dio la licencia que necesitaba para hacer algo que llevaba mucho tiempo anhelando: creer lo que había visto con sus propios ojos y aceptar la profunda y reconfortante verdad de que nuestro yo espiritual es más real que nada de lo que percibimos en este Reino físico y de que existe una conexión divina que nos une al infinito amor del Creador.

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No es alzheimer, pero sí demencia…

No es alzheimer, pero generan demencias que deben ser tratadas antes de que vayan a peor y acaben siendo la enfermedad del olvido. Dado que los estudios actuales indican que hasta un 40% de los pacientes que viven con la enfermedad de Alzheimer o demencia se diagnostica erróneamente, este es un buen momento para hablar de este asunto. Hay muchas enfermedades que se presentan con síntomas similares a la demencia, pero en realidad no lo son y son completamente tratables. El problema es cuando se pasa de largo, no se tratan y acaban convirtiéndose en el paso previo a enfermedades irreversibles.

Te presentamos 7 formas de “demencia” que pueden ser tratadas, según especialistas médicos.

  1. PROBLEMAS DE TIROIDES: Un problema de la tiroides no detectada puede causar demencia. El diagnóstico se invierte casi de inmediato una vez que se recibe el tratamiento adecuado para su tiroides.
    • ¿Sabías que una tiroides lenta, la enfermedad de Hasimoto principalmente, puede presentarse con síntomas de pérdida de memoria que son similares a la enfermedad de Alzheimer? Por lo general, personas que actúan como si estuviesen deprimidos y tienen problemas de memoria.
    • ¿Sabías que la enfermedad de la tiroides es bastante común en las mujeres mayores de 60 años? ¿Te comprobado como tienes el tiroides?
    • ¿Sabías que los estudios indican que hasta 1 de cada 4 pacientes en hogares de personas mayores pueden tener hipotiroidismo no diagnosticado.
  2. DEPRESIÓN: Los estudios han demostrado que las personas con depresión tienen mayor riesgo de desarrollar demencia. La depresión severa puede causar demencia y puede ser tratada. No tardes en detectarla y ponerle freno…
  3. LA HIDROCEFALIA DE PRESIÓN NORMAL (HPN) es una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos del cerebro, o cavidades. Se produce si el flujo normal de LCR en el cerebro y la médula espinal se bloquea de alguna manera. Las personas mayores con esta enfermedad por lo general tienen problemas para caminar y para controlar la vejiga antes de la aparición de la demencia. ¡Así que no tardes en detectarla! La NPH se puede tratar o incluso revertirse. Los síntomas de la HPN generalmente empeoran con el tiempo si la condición no es tratada, de ahí la importancia de controlar los posibles síntomas. 
  4. La ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL (EVC) es una inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos en el cerebro o la columna vertebral. Entre sus síntomas también está la demencia, que se puede resolver cuando la persona es tratada con inmunosupresores.
  5. Las INFECCIONES pueden causar confusión, delirio, demencia o síntomas parecidos debido a la fiebre u otros efectos secundarios asociados con la respuesta del organismo a una entidad extranjera. Estos síntomas por lo general se pueden resolver con un diagnóstico y tratamiento adecuados.
  6. DEFICIENCIAS NUTRICIONALES
    • de vitamina B1 (tiamina), causada por el alcoholismo crónico, y las deficiencias de vitamina B12 pueden revertirse con el tratamiento. Esta es una de las causas más olvidadas de la demencia como síntomas. La mayoría de las personas mayores de 60 años de edad tienen una baja lectura de la vitamina B12 en las pruebas. Este problema se corrige fácilmente.
    • de vitamina D
  7. PROBLEMAS METABÓLICOS Problemas niveles sanguíneos bajos de azúcar (hipoglucemia) se llama, y niveles altos o bajos de sodio o de calcio también pueden también causar demencia síntomas parecidos; y si no se trata correctamente puede conducir a la demencia.

Antes de diagnosticar la enfermedad de alzheimer, tu médico ha de descartar entre otras, estas enfermedades como posible causa de la demencia.

10 Consejos para controlar las alucinaciones de la Demencia

Fuentehttp://thedementiaqueen.com/ (Entrada traducida al español)

Si usted está cuidando a alguien en su casa que está alucinando, por favor busque ayuda. Las alucinaciones y los delirios son más frecuentes durante la noche; y requieren un ajuste de estilo de vida para todos en la casa. No hay plazo de tiempo de cuánto va a durar, por lo que hace que sea necesario una buena planificación y búsqueda de ayuda adicional para sobrellevarlo.

Caso de Edith:

Edith vivió en un centro de asistencia. Ella tenía antecedentes de demencia leve, pero fue capaz de completar la mayoría de las tareas de puesta en marcha y asistencia ocasional. Un ataque de neumonía llevó a Edith en el hospital. Cuando fue dada de alta de nuevo y llevada al centro, físicamente ella mejoró rápidamente pero cognitivamente, experimentó una disminución constante y complicada.

Cada mañana, mientras se trabajaba en las tareas de cuidado personal en su habitación, le preguntábamos cómo pasaba la noche. Edith negaba con la cabeza y lloraba. Estaba agotada por falta de sueño. Era frecuente verla entre lágrimas y se angustiaba mucho más cada día.

Durante varias semanas, Edith había estado experimentando alucinaciones visuales y auditivas, junto con el pensamiento delirante. Todas las mañanas contaba con todo detalle que un hombre que estaba sentado frente a su ventana se burlaba de ella por la noche. El hombre era más joven que ella, unos veinticinco años; y él quería que ella le dejara entrar. Ella iba a la ventana y le rogaba que la dejara en paz. El le decía que constantemente la observaba por la ventana. Él me amenazó con decirle a los demás que él me había visto desnuda si yo no no lo dejó entrar…  Edith lloraba con desesperación.

No había comodidad durante el día. Edith todavía creía que él estaba allí, y cuando mirábamos por la ventana juntos, ella podría decirme dónde estaba escondido o que él había ido a trabajar por un tiempo. Sabía detalles elaborados sobre ese hombre y su vida, pero no nos podía explicar cómo sabía esos detalles.

Varios intentos fallidos:

Razonamiento y lógica no eran rival para las alucinaciones y los delirios de Edith. Explicaron a Edith que la presencia de ese hombre era muy poco probable, si no imposible, dadas las condiciones climáticas y la accesibilidad de su ventana. Edith podía estar de acuerdo en principio, pero no fue suficiente para anular su creencia de que era real.

El personal de centro trabajó duro para que Edith se sintiese segura. El hombre de mantenimiento instaló una barra en la ventana. Colgaron cortinas pesadas. Intentamos dejar las luces encendidas por la noche, música o televisión para que no sintiese su voz.

Dejaron que Edith mantuviese su bastón en su cama como protección. Le dieron una linterna. Se aseguraron de que la luz de llamada estaba cerca de ella cuando estaba “metida en la cama.” Pero cualquier estrategia que pusieron en marcha era impotente contra la voz que amenazaba con decirle a todos que ella era “sucia”, “promiscua” y “fea” . Ni se atrevía a llamar a nadie en busca de ayuda. Trataron de asegurarle que nadie creería que esas cosas eran ciertas. Le rogaron que tratara de descansar un par de horas de sueño, porque le haría mucho bien.

El médico de Edith recetó una serie de medicamentos para tratar de frenar sus alucinaciones. Ella era muy sensible a cualquier cambio en la medicación, y fue incapaz de tolerar los psicotrópicos, antidepresivos o pastillas para dormir. Edith fue finalmente diagnosticada con demencia de cuerpos de Lewy. Los medicamentos ayudan a algunas personas a experimentar menos alucinaciones y delirios causados ​​por algunas formas de demencia. Sin embargo, la intolerancia a la medicación común en la demencia de cuerpos de Lewy presenta desafíos adicionales para Edith. Su leve confusión se desplomó en un mundo de realidades falsas y creencias perturbadoras.

Las alucinaciones parecía ser el más grande de todos los males de Edith. Sus cuidadores se propusieron traerla de nuevo en “el mundo real”.

Algo diferente:

Vamos a dar un paso atrás. Echemos un vistazo a cerebro y los comportamientos de Edith y veremos lo que están tratando de decirnos: el cerebro de Edith está ocupado. No tiene un interruptor de apagado. Su cuerpo no descansa durante largos períodos de tiempo. Ella pasa por lo menos el 50% de su vida dedicado a otra realidad.  Puede sonar encantador en nuestro mundo bien regulado, pero el mundo de Edith es algo caótico y perturbador. Lo último que su cerebro quiere es estar quieto.

Lo mejor que podemos hacer con alguien como Edith es ofrecer actividades para mantener la mente atareada en la realidad, y esperar que ella acabe participando en estas actividades, a veces poco convencionales para el día.

  1. Mantener a salvo . Alguien como Edith está en riesgo de deambular o de fuga. Él o ella por lo general está tratando de ir a alguna parte o alejarse de alguien. Cerrar el acceso a las salidas y escaleras.
  2. Validar  Razonamiento y orientación de la realidad son altamente ineficaces y pueden conducir a una mayor ansiedad. Enfoques de validación de las direcciones de la emoción, no del mensaje. Alguien que alucina necesita entender si la visión le da miedo, tristeza, o preocupación. No se tiene que “ver también”, pero sí es necesario estar de acuerdo con el contenido emocional.
  3. Motricidad gruesa.  Usted notará que las personas que están alucinando no sólo se sientan a ver la acción, sino que además están en movimiento. Ellos están trabajando en un problema o en arreglar una situación. Hay una actividad motora gruesa. Para los cuidadores, esto significa que el cerebro y el cuerpo están buscando el movimiento motor grueso. Distraerlos con una actividad que requiere de la participación de la motricidad gruesa: jugar con un balón, salir a caminar, colocar notas post-it en la pared y que el/ella encontruentre algo, bailar …
  4. Toque.   Muchas personas, especialmente las personas mayores, son touch privados. Un toque firme en las “zonas seguras” puede ser tranquilizador. Estas áreas son la gran cantidad partes-media de la espalda, brazo, muslo inferior. Tocar las manos y la cara donde hay una gran cantidad de terminaciones nerviosas puede ser percibido como un contacto íntimo, así que evite esos toques suaves bien intencionadas. Las mascotas son una de las mejores maneras de proporcionar consuelo para alguien que está ansioso. Aprovechando el instinto de nutrir, así como la necesidad de contacto, y un perro o un gato pueden hacer maravillas para reducir la ansiedad de pensamiento delirante.
  5. Llamar a alguien.   Muchas veces una simple llamada telefónica a “alguien” le ayuda pone el tema para descansar un rato y a sentirse validado y seguro.
  6. La oxitocina.   La oxitocina también se conoce como la hormona de confianza. Es un químico que se libera en el cerebro que ayuda a los humanos vínculo entre sí. La presión profunda y el primer masaje el cuerpo libere oxitocina, y que evoca un sentido de confianza ayuda a liberarlo. (Para más información, leer : La oxitocina, la hormona del bienestar)
  7. Tareas. “El que busca descanso encuentra aburrimiento. El que busca trabajo encuentra descanso“-. Dylan Thomas.   Canalizar el tiempo ocupado en tiempo productivo.
  8. La estimulación vestibular.   Cuando el cerebro no puede procesar los estímulos en el medio ambiente, a veces es debido a que el sistema vestibular está fallando. Haga que la persona realice cambios vinculados en su posición del cuerpo: acostarse y sentarse, ponerse de pie y sentarse, girar a la derecha y girar izquierda.  Escuchar música y el baile son grandes maneras de conseguir estos cambios posicionales. (Leer, ¿Qué es ña estimulación vesticular?)
  9.  Partir el pan.   Sentarse a comer en compañía de otros infunde un sentido de pertenencia y seguridad. Cuando alguien está alucinando por la noche, puede ser un reto para alterar la convención con una comida de medianoche. Pero por el bien de la flexión a la realidad de otra persona, el acto de partir el pan en las comidas no estándar es una estrategia eficaz para la creación de un sentido de normalidad y bienestar.
  10. Las manos en…   Lo que no se puede trabajar a través de la mente a veces es mejor dejar a las manos. ¿Cuántos de nosotros limpiamos cuando estamos enfadados? Desarrollar una actividad con las manos puede ser una gran distracción para el cerebro.

Una advertencia: los psicoanalistas freudianos tienen la oportunidad de aprender más sobre ese misterioso hombre que había debajo de su ventana. No tengamos la tentación de vincular firmemente “él” a una parte de su pasado o alguna carga emocional no resuelta. Edith no tiene la capacidad cognitiva para racionalizar a través de un análisis de subconsciente profundo y las conclusiones a las que se pueden llegar podrían ser equivocadas. El hombre bajo la ventana de Edith no representa un villano de su pasado o en un sentido más profundo, su propia inseguridad. Es una creación de su cerebro que pueden o no ser un fragmento de su historia personal. Puede haber otros profesionales que no estén de acuerdo con este consejo de precaución, pero los especialistas que la han tratado consideran que es más fácil mantener la dignidad de Edith si se ve esta condición como el resultado de un proceso de la enfermedad en su cerebro. No es necesario sacar conclusiones innecesarias basadas en hechos delirantes.